Capítulo 58. ¿Por qué no me dejas amarte?
Leonardo entró a la habitación donde Emma ya lo esperaba hace algunos minutos.
De hecho, en el aire a su alrededor ya se percibía su aroma inconfundible y sensual y eso lo encendió de inmediato.
La luz de la suite era cálida y tenue, pero él ya había distinguido con facilidad su silueta de nácar recortada en la enorme cama, donde ella parecía diminuta pero luminosa.
Él se acercó despacio pero a paso firme y se detuvo en el borde de la cama, observándola.
Emma estaba recostada sobre uno de su