Capítulo 39. ¿Mi deber como hija?
Aaron Stuart era un cobarde, en eso tenía mucha razón su hija.
Siempre lo había sido. Un hombre dispuesto a sacrificar a cualquiera con tal de conservar su propio pellejo.
Entregó parte de su empresa a sus acreedores sin importarle su futuro, entregó a Emma a un hombre vil y mayor que ella, y, en su momento, también entregó a Karl, lavándose las manos.
Y aunque ella le había dicho que se encargaría de todo el asunto, tenía intenciones de deshacerse de Susan y de su pequeño hijo.
Desconfiaba,