Capítulo 37. La amante de Karl
Las negociaciones en París salieron aún mejor de lo que habían esperado, ya que un importante empresario alemán los invitó a su sede en Berlín, haciendo que la expansión fuera aún mayor, ya que de Alemania pasaron a Suiza.
Y aunque terminaron absolutamente agotados por el trabajo, estaban orgullosos de lo que al fin habían logrado.
Con esa colección de éxitos a cuestas, regresaron a casa, y se tomaron algunos días de descanso que todos aprovecharon bien.
Sin embargo, el descanso de Emma termin