La famosa noche de la fiesta había llegado, y para Gabriel, esto significaba el reencuentro con unos ojos verdes.
Gabriel ya se encontraba vestido y arreglado.
Un dia antes, Daniel le había mandado a su casa un paquete con un repartidor. Y había encontrado en esta caja la gran joyita de un traje negro.
-Te ves guapo- le dijo su hermana mientras le dio un leve golpecito con el hombro
Gabriel rio. – Gracias ñaña. – dijo y luego la miro -¿seguro no me necesitas?- le interrogo.-¿Alice estará bien