Julian y Kate se habían tomado libre el dia siguiente para ir a ver el partido de futbol americano de Charlie. Al parecer su equipo gano.
-¡Ganamos!- les gritaba el desde el campo mientras alzaba un trofeo que demostraba la veracidad de sus palabras.
Todos aplaudían, había sido un dia que pasaría a la historia para la secundaria West. Y también para Charlie, algo en la sonrisa del muchacho, un niño que volvía a ser niño. Como se supone que siempre debió ser.
Habían salido a comer para celebrar,