El muchacho estaba indignado, Julian no recordaba haber sido tratado así en toda su vida. Él podía comprar toda esa maldita pista de hielo en ese instante si el así lo deseaba. ¿Cómo podía alguien prohibirle la entrada a él a un lugar? No es que Julian fuera alguien arrogante, es solo que, ahora mismo, era su enfado el que estaba hablando.
Además, a como de lugar él debía entrar allí, después de todo, Kate estaba adentro.
-El lugar ha sido reservado para una practica privada- le dijo aquel suje