Cuando Julian la vio en lo alto de la escalera tuvo que contener la respiración. Ante los ojos de Julian, Kate siempre había sido deslumbrante y brillante bajo un concepto de admirable inteligencia, pero el día de hoy Kate era hermosa en un concepto de pura belleza.
Aquel cabello castaño caía en hondas por sus hombros hasta mas abajo, y aquel vestido blanco lleno de perlas y brillantina la hacia sobresalir del resto de un modo casi inhumano. Una belleza inalcanzable, piel tersa y rasgos finos.