A mis padres no les caía nada graciosa la idea que casi diez personas se reunieran en casa con tan poca anticipación. Normalmente no hubiese tenido ningún problema en hacer una reunión de este tipo, pero mamá siempre me había pedido que le comunicara con, al menos, una semana de antelación, cosa que se limpie todo en profundidad y poder recibir a mis invitados como ellos merecían; pero les expliqué la situación y accedieron, siempre y cuando limpie los baños, la cocina, la sala y no deje que mi