El pueblo costero donde vivía es característico por su gran actividad pesquera, pero también por gozar de una temperatura media en otoño e invierno. Aunque ese año fue la excepción pues una fuerte tormenta proveniente del Sur había llegado y ahora todos estábamos muertos de frío; mamá había tenido que comprar por Internet cobertores más gruesos para las camas y yo dormía con tres pares de calcetines, el único que no se quejaba era papá diciendo que no hacía tanto frío, que peor lo había pasado