Casi no dormí. Sueños caóticos me asaltaron durante la noche. A veces, las visiones me tentaban: los dedos de Ren sobre mi piel desnuda, sus labios acercándose a los míos, y esta vez no me aparté. Kieran arrastrándome a un callejón, sosteniéndome contra un edificio mientras su beso me consumía hasta que no quedaba nada más que fuego. Otras imágenes me azotaban con fuerza cruel: estaba inmovilizada en el suelo; Efron flotaba sobre mí. Luego ya no era Efron, sino un espectro. Escuché al Buscador