Me levanté temprano a la mañana con dolor de cabeza. Estaba abrazada a Nick, que seguía dormido, y ambos estábamos completamente desnudos. Me agarré la cabeza y negué para mis adentros. «Soy una imbécil"» pensé, lo había hecho con Nicholas.
La noche anterior había sido una locura desbordada de pasión y sentimientos encontrados: Los ojos ámbares de Nick no se habían separados de los míos y ninguno de los dos había emitido ni una sola palabra, pese a que nuestras gargantas dejaban salir gemidos