Los exámenes habían terminado, finalmente éramos libres por unos cuantos meses y un merecido descanso nos esperaba en nuestras casas. El verano prometía ser largo y beneficioso para recargar las baterías de lo que había sido un estresante y complicado año para todos. Rose dormitaba en el hombro de Ayaka, y Ayaka en la cabeza de Rose mientras que Aren jugaba en su PSP. Fuser descansaba en mis piernas que iban bastante acalambradas desde hace varias horas por llevar un pitbull de casi treinta kil