Kentin se quedó mirando las fotos, petrificado, con los ojos abiertos como platos y blanco como la nieve. Yo apretaba los dientes esperando a que me dé una respuesta convincente. Dentro del loft no volaba una mosca, la tensión era tal que el efecto de las bebidas se esfumó en todos, podía sentir la mirada de los muchachos fija en nosotros, pero yo no despegaba mis ojos del rostro de Kentin.
Mi novio tomó mi celular y empezó a ver todas y cada una de las fotografías mientras negaba con la cabeza