Me senté en el asiento del acompañante, con Dante en mis brazos mientras que Louis rodeaba el automóvil y ocupaba el asiento del conductor. Las luces del interior se iluminaron cuando él abrió la puerta y volvieron a apagarse una vez que la puerta del conductor se cerró. Louis giró la llave y el motor arrancó. Las luces de la ruta y de las estrellas pasaban rápidamente mientras yo miraba a través del cristal. Dante ya se había dormido, reposaba en mis brazos mientras su manito rosada se aferrab