Capítulo 16 — Tenemos que dormir un poco.
Kilian dormía profundamente en medio de la madrugada y en aquella habitación se había formado un silencio bastante extraño en un hombre tan alerta.
Después de la tercera ronda, había quedado noqueado y no lo culpaba; el pobre había dado demasiado de sí.
Y yo estaba más que satisfecha.
En un momento dado, me deslicé de la cama de terciopelo, muerta de sed.
Tenía el cuerpo completamente adolorido y marcado por nuestras batallas pasadas, que más tarde tendría que maquillar.
En el santuario de la p