—Samantha—
Sigo en su cama y no me quiero levantar, no hay una parte de mi cuerpo que no duela, sin embargo, no comprendo por qué siento esta opresión que me abarca todo el pecho, su loción invade la habitación y aspiro con fuerza dando un largo suspiro.
No puedo seguir aquí, me urge buscar a Angus, no puede contarle nada a mi madre, qué vergüenza y no sé la que se armaría con Sergio y Felipe.
Sus palabras siguen dándome vueltas en la cabeza, lo diría en serio; que está dispuesto hablar con Ser