La llamada llegó el martes a las cinco de la tarde.
Ethan estaba revisando el expediente de un caso cuando el teléfono sonó desde un número que reconoció antes de que el nombre apareciera en pantalla. No el número de la mansión Vanderbilt. El número directo. El que Richard usaba cuando la conversación no era para intermediarios.
Descolgó.
—Cole. Quiero que vengas a cenar. El jueves. La mansión. A las ocho.
Colgó sin esperar respuesta.
Ethan se quedó con el teléfono en la mano durante un segundo