El agua caía en un hilo delgado sobre las manos de Luciana. El mármol del lavabo era frío, demasiado pulido, reflejando una luz blanca que parecía diseñada para exponer cada imperfección. La Facultad de Negocios de Columbia tenía esa estética: todo limpio, todo brillante, todo calculado para proyectar éxito sin fisuras.
Luciana cerró el grifo y alzó la vista hacia el espejo.
Fue entonces cuando la vio.
Mia estaba de pie junto a la puerta, como si hubiera estado ahí desde siempre. Abrigo de lana