Dante.
Mi mano está aferrada a la de Lucía mientras que mis ojos buscan en todas las esquinas la más minimalista señal de peligro.
Lo único que puedo pensar ahora mismo es en sacarla de aquí.
Ponerla a salvo.
El fuego consume la mansión a mi alrededor, pero mi único enfoque es Lucía.
Ella me ha dicho que el guardia ha llevado a Nico al cuarto de seguridad y es ahí donde quiero llevarla a ella.
Tomo su mano y la guío por los pasillos destrozados, esquivando escombros y cuerpos caídos. Debo saca