Dante
Estoy al borde de la locura.
Han pasado cuatro días y aún no tengo ni una sola pista sólida sobre el paradero de Lucía y Nico. Mi paciencia, esa que durante años cultivé con una precisión letal, se ha ido al carajo.
Ahora mismo ni siquiera yo mismo me reconozco, y si antes era peligroso, ahora mismo soy un arma letal dispuesto a acabar con medio mundo. No tengo nada que perder y todo por ganar.
Me encuentro en mi oficina, rodeado de mapas, informes y fotos de posibles ubicaciones donde pod