Él era, al fin y al cabo, solo un modesto policía. Pero conocía muy bien el poder de esas personas.
Con una simple llamada, podían resolverlo todo. Dudó por un momento. Llevarse a Simón era la mejor opción, claramente algo malo estaba pasando.
No llevárselo implicaba enfrentar la fuerte presión posterior, algo que no estaba seguro de poder soportar.
Después de mucho pensar, suspiró y dijo con amabilidad: —Señor, será mejor que nos acompañe para ser interrogado.
Con eso, indicó a sus subordin