Simón miró con desprecio a Severo y dijo: —No estoy inventando historias, María y los demás lo vieron con sus propios ojos, también fueron víctimas.
—Sí, ellos fueron los que destrozaron nuestro dormitorio y nos amenazaron, puedo dar fe absoluta de ello.
—Yo también puedo dar fe de eso.
Sus compañeras de cuarto se apresuraron a hablar, valientemente al instante se levantaron.
Severo comenzó a sentirse un poco desesperado.
No esperaba que María y los demás se atrevieran a desobedecer de esta mane