Él no entendía realmente por qué estos tipos lo miraban de esa manera tan desagradable.
En ese momento, otro hombre dijo: —No soporto a gente como tú, que llega aquí con un poco de dinero y se hace el importante y, luego se va presumiendo.
—¿Y a mí qué me importa si soy del campo? — respondió con desprecio Simón.
—Oye, campesino, me da asco solo de verte, ¿me vas a morder? — se burló el hombre.
La expresión de Simón se volvió sombría, en ese momento Pilar intervino rápidamente: —Señor, mejor vá