—Las tormentas de arena de gran magnitud pueden cambiar por completo el paisaje y hacer que uno pierda totalmente el sentido de la orientación. Si es así, tal vez tengamos que detener nuestra misión, dijo Paloma.
Simón suspiró. Si hubiera sabido que sería así, en realidad hubiera venido solo.
Pero ahora que Paloma y Lucas estaban con él, no había otra opción más que esperar.
Los tres se quedaron en el coche, escuchando solamente el aullido del viento y el sonido de la arena golpeando con fuerza