Todas las ofensas, ante la protección del dios dragón, eran completamente inútiles.
Simón se suspendía por completo en medio del aura multicolor, esbozando una sonrisa fría mientras los observaba.
La serpiente ígnea comenzaba a escupir llamas, y el Mundo de Madera se encendía al instante, cambiando así por completo el semblante de Mario.
Marcos, totalmente perplejo al principio, atacaba a Simón con mayor ferocidad, pero la protección del dios dragón era una habilidad divina, no algo que pudiera