Existen también algunos entes arbóreos moviéndose hacia Simón, utilizando sus ramas como brazos extendiéndose hacia él, de las cuales incluso disparan espinas muy venenosas.
Si Simón llegara a estar controlado, aunque solo fuera por un segundo, sufriría un implacable ataque del Mundo de Madera, dejándolo por completo sin capacidad de respuesta.
Además, Marcos, expectante, parado en una gran rama del árbol, soltando grandes carcajadas estruendosas.
Sentada en la habitación secreta, Nora observaba