Nuria, al ver la confusa situación, se apresuró a explicar: —Él es el conductor de Sofía, que ha venido desde lejos, así que le dijimos que comiera con nosotros.
—¡Oh…! respondió Alberto lentamente, saludando y sentándose frente a Simón y Sofía, lanzando su bolsa sobre la mesa.
—¡Camarero, sirva la comida!, exclamó Nuria rápidamente.
Pero en ese momento, Alberto hizo un leve gesto con la mano y dijo: —No hay prisa.
—Espera un momento, repitió Nuria de inmediato, deteniendo al camarero.
Alberto s