Regresando al estacionamiento, frente a la entrada del supermercado, Draelis abrió apresurado la nevera, sacó dos botellas de refresco y, con un gesto despreocupado, lanzó una de ellas a Simón.
Simón recibió agradecido la botella, la destapó y dio varios tragos, luego se limpió el sudor y dijo:
—Draelis, ¿sabes de dónde vienen estos Demonios Nocturnos? ¿Quién los creó?
En ese momento, Simón estaba consciente de que, si no destruían la raíz de la creación de los Demonios Nocturnos, cada vez que a