En la azotea, Simón alzó la mirada y vio a un hombre vestido con un traje de estilo europeo, sosteniendo una katana típica del país del Sakura, de espaldas a él, observando la ciudad bajo la delicada luz de la noche.
La intensa presencia de energía espiritual que había sentido antes provenía precisamente de él. No cabía duda alguna de que su intención era atraer a Simón hasta este lugar para un enfrentamiento.
Simón observó su figura y sintió que le resultaba familiar, antes de preguntar: —¿Quié