—No, no somos iguales. Ellos son ellos, y yo soy yo.
En los ojos de Baelor brilló un gran destello de emoción mientras decía: —Han pasado cinco años, y eres el primero en resistir un golpe de mi espada. Sin embargo, ese golpe solo llevaba un setenta por ciento de mi fuerza.
—Debes saber que la fuerza del Destructor es capaz de destruir cualquier defensa.
—Ahora voy a pelear con todas mis fuerzas. Espero que tú también lo des todo, de lo contrario, perderás la oportunidad de luchar conmigo.
Al es