—¡Tu edad ya podría ser la misma que la de su madre, y aún así te comportas de manera tan desagradable...!
Ante la resistencia de Elara, Noemí no se quedó atrás. Se puso en una posición un poco desafiante, con la determinación y la furia palpables ante su expresión. Empezó a gritar con un tono de voz llena de gran indignación: —¡Esa maldita! Si no hubiera sido por mí, mandando a Simón a sacarte de la comisaría, ¡estarías allí hasta el próximo año! ¡No sabes cómo te lo agradezco! ¡Te metiste en p