—Está bien, iré de inmediato, — dijo Simón, colgando el teléfono y pidiendo al chofer que lo llevara directo a la Unidad de Operaciones Especiales.
Al llegar, Gael ya lo estaban esperando en la entrada. Intercambiaron algunas miradas y luego Gael condujo a Simón hasta su oficina.
Adentro, Oswaldo estaba sentado. Después de un apretón de manos y de sentarse, Oswaldo comenzó directamente: — Fructuoso se niega a hablar, y Benvolio ha revelado solo el nombre de un dignatario de Monteverde Azul. La