Fidencio, en ese preciso momento, finalmente mostró una expresión de evidente alarma.
Cinco buques de guerra no eran algo que la fuerza humana pudiera resistir; incluso si fueras el cultivador más poderoso, no podrías enfrentarlos.
La realidad es inmutable: la fragilidad del cuerpo humano basado en estructuras de cadenas de carbóno, no puede resistir el frio metal proveniente de los cañones.
Al ver el rostro pálido de Fidencio y su cuerpo tambaleante, Simón dijo con firmeza: —¿Acaso se atreverí