En ese preciso momento, el hombre parecía un león enojado protegiendo con ferocidad su territorio, decidido por completo a eliminar a todos los invasores.
— ¡Ven! ¡Luchemos hasta el cansancio! — El hombre arremetió con locura hacia Simón, su espada destellando múltiples veces.
— Sólo a través de la feroz batalla puedo mantener encendida mi voluntad. — El hombre se lanzó contra Simón, cortando con su gancho en un fugaz intento por detenerlo.
— Sólo en la lucha encuentro el verdadero sentido de mi