—¡No!
Simón mantuvo su mirada decidida en el enorme árbol que se alzaba sobre la pared rocosa. Aunque desconocía la verdadera naturaleza de aquella criatura, tenía claro que jamás abandonaría a sus compañeros.
Con voz decidida pronuncio:
—Yo los traje a este lugar, y los sacaré a todos de vuelta, sin ningún tipo de excepción.
—¿Oh? mmm… Parece que el favor de un Guerrero del Tiempo Intermedio te ha vuelto arrogante.
—Joven ofrendado, escucha muy bien. Nadie que se haya atrevido a entrar a este l