En ese momento, el sonido de golpes fuertes resonó desde afuera. Simón se dirigió a paso firme a la puerta, la abrió y se encontró justo con un hombre de mediana edad, de cabello plateado y vestido con una túnica negra, sosteniendo un bastón.
El rostro del hombre tenía un ligero parecido con el de Tercero, y al ver a Simón, no dudó en preguntar:
—¿Está Tercero aquí?
—¿Tercero? ¿Lo conoces? —respondió en ese momento Simón con calma.
El hombre afirmó:
—Soy su hermano Tulio. Tengo algo muy importan