—Está bien, retrocedamos.
Simón y Tercero se dieron la vuelta y comenzaron en ese momento a caminar hacia la entrada del Valle de los Sueños Perdidos. Después de caminar entre la niebla durante varios minutos, ambos se dieron cuenta de que no habían llegado aún a la entrada del valle. De acuerdo con la velocidad a la que estaban caminando, ya deberían haber salido del Valle de los Sueños Perdidos en este momento.
Fue entonces cuando un pensamiento inquietante surgió en la mente de Tercero. Tenta