Y en ese preciso momento, ocurrió algo inesperado. Simón comenzó a caminar hacia el Behemoth marino, como si quisiera acercarse a él. Salomón, sorprendido, exclamó:
—¿Qué está haciendo este Simón? ¿Acaso no se da cuenta de lo peligroso que es? ¡Envíenle una advertencia de inmediato!
—Entendido, señor —respondió diligente uno de los trabajadores.
En el fondo del mar, mientras Simón se acercaba al Behemoth marino, sintió la fuerte tensión de las cadenas conectadas a su equipo. Al notar la cá