En ese momento, Santos, mientras fumaba un cigarro, revisaba atento los documentos que Iñigo le había enviado. Luego soltó una sonrisa burlona y dijo: —Hmph, este Iñigo, ¿cómo se atreve a intentar atraer a Simón hacia nosotros? Quiere que resolvamos a Simón con nuestras propias manos. Este astuto bastardo, está tratando de echarnos la culpa de todo.
Amaro sonrió ligeramente y comentó: —Simón no es tan temible. Es solo que la técnica curativa de ese Asesino Viral es demasiado poderosa. Con él cer