~ BIANCA ~
Dos meses tienen una forma cruel de parecer cortos en el calendario e infinitos en el cuerpo.
La rutina nueva se instaló como polvo fino: no lo ves en el momento, pero lo sientes en la garganta. Aprendí los horarios de las visitas como quien memoriza un medicamento. Aprendí a no hacer preguntas que parecieran interrogatorio. Aprendí a sonreírle a Bella sin pedir nada a cambio.
Y aprendí, principalmente, a reconocer el sonido del auto de Nico en el garaje.
Esa tarde, escuché el son