~ NICOLÒ ~
Renata ya se había ido cuando logré respirar de verdad, pero el estrago quedó como vidrio molido en el piso: invisible, imposible de pisar sin cortarse.
Bella no paraba de llorar. No era ese llanto "dramático" de niño contrariado. Era un llanto con rabia y miedo mezclados, como si alguien le hubiera quitado el piso a su mundo y ahora ella estuviera tratando, con todo el cuerpo, de no caer.
—Princesa… —intenté de nuevo, arrodillado a su altura—. Mírame.
Volteó el rostro con violenc