~ NICOLÒ ~
Salí de casa antes de que el sol terminara de salir.
Bella todavía estaba dormida, así que entré a su habitación de puntitas, le di un beso en la frente y susurré que volvería el domingo por la noche.
En la cocina, Martina ya había preparado café fresco y estaba envolviendo algo en papel manteca.
—Merienda para el viaje —anunció, entregándome un paquetito cuidadosamente atado con hilo.
—Mamma, son solo algunas horas de viaje —dije, medio riendo.
—¿Y qué? —replicó con esa terqued