~ NICOLÒ ~
Apagué el motor y me quedé por un segundo con las manos en el volante, como si todavía pudiera dar reversa y fingir que me había equivocado de ciudad.
No lo hice.
El garaje era demasiado limpio. Demasiado organizado. Autos caros ocupaban los lugares alrededor. El mío parecía haber entrado ahí por error.
Seguí las señales hasta los elevadores, tratando de ignorar la sensación de estar en el lugar equivocado.
El panel era todo de acero inoxidable, espejado. Encima de los botones, u