~ MARCO ~
Los golpes insistentes en la puerta de mi departamento me arrancaron de un sueño profundo y turbulento. Miré el reloj digital en la mesa de noche: tres y veinte de la madrugada. ¿Quién diablos estaría golpeando mi puerta a esta hora?
Los golpes continuaron, cada vez más urgentes. Solo podía ser Livia. Había dejado autorización para que ella pudiera subir sin ser anunciada, considerando toda la situación con Maitê, pero no esperaba que usara esa libertad en medio de la madrugada.
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