Una de las habitaciones de huéspedes de la mansión Bellucci había sido transformada en un verdadero centro de operaciones para los preparativos finales. Espejos adicionales fueron traídos y posicionados estratégicamente, flores blancas llenaban cada rincón disponible, y el aroma suave de lavanda flotaba en el aire.
Yo ya estaba vestida, el satén de mi vestido reflejando la luz dorada de la tarde que entraba por las ventanas. La cola se esparcía graciosamente a mi alrededor, y Ginger estaba acos