~CHRISTIAN~
Solté todo y corrí al auto como si mi vida dependiera de ello. El tráfico de final de tarde parecía conspirar contra mí, cada semáforo en rojo una eternidad, cada auto lento un obstáculo entre Zoey y yo. Mi corazón latía tan fuerte que sentía las pulsaciones en el cuello, en la sien, en las muñecas que apretaban el volante.
Cuando llegué al hospital, el Dr. Portella ya me esperaba en la recepción, su expresión cautelosamente optimista.
—¿Cómo está? —pregunté antes incluso de salud