—Entonces, déjame ver si entendí —dijo Anne, tirándose en la silla giratoria de la oficina con un drama teatral que solo ella lograba ejecutar—. Vamos a pasar la tarde viendo grabaciones de cámaras de seguridad buscando un auto sospechoso. Básicamente, nos convertimos en detectives de serie de TV.
—No es exactamente así, Anne —respondí, mientras Marco configuraba la computadora con las imágenes que su contacto en la empresa de seguridad había conseguido para nosotros.
—No, es exactamente así —