Los días pasaban haciéndose semanas, Brian había convencido a Gael para que fuera a caminar con Alessa en su carro para poder respirar aire puro y también despejarse. A veces era acompañado por Miguel y David que actuaban como guardaespaldas para bromear, pero no estaba lejos de la realidad, las conversaciones largas nunca hicieron falta en todo lo que llevaba el camino de ida y vuelta. Alessa cada vez se mantenía más tiempo despierta alucinando con sus pucheros a cualquiera que la veía.
En la