La grabación terminó mucho después de que Dante perdiera la noción del tiempo.
Llegó un momento en que dejó de responder por rabia y comenzó a hacerlo por agotamiento. La pierna le ardía con una intensidad constante, el cuello seguía resentido por la droga y las muñecas comenzaban a mostrar marcas rojizas donde las esposas habían rozado la piel durante horas. Sin embargo, el dolor físico era lo menos importante. Lo que realmente lo consumía era la incertidumbre.
No sabía dónde estaba Alexei. No