Lo más incómodo es levantarse de las rodillas de Dominic e intentar fingir que nada ha sucedido. El silencio en el despacho retumba en mis oídos como un clamor; hay demasiada luz. Lamento que no esté la penumbra habitual y el destello de las sombras de la chimenea sobre las paredes; de ser así, me habría sentido mejor, y en mi interior no habría esta pesadez, ni esta ansiedad, ni este temor.
Podría romper el acuerdo ahora mismo. Estoy segura de que sus padres me permitirían marcharme, máxime cu